25/6/09

Se lavo en Los Haitises la justicia la cara


Se pobló la mañana
de abriles y noviembres
y la toga canto
con su voz olvidada.
Se derramó en las calles,
se desbordó en las plazas
y la verdad sabida,
fue también sentenciada.
No habitaba en la espera
la esperanza fallada.
Acostumbrado el mazo
a golpear en las ansias
sorprendió que lloviera
desde el cielo agua clara.
Sentada en nuevas brisas,
ondea la esperanza.
Los rostros juveniles
construyen nueva patria.
Los callos, las heridas,
la memoria, las canas
Se siembran en las almas
que hoy vigilan las aguas.
Alas nuevas navegan
hacia un nuevo mañana.
En Gonzalo yo he visto
renacer la esperanza
La unidad y el abrazo
de machete y guitarra
Del sudor y los libros
Del rubor y las canas
De la tersura urbana
de rostros juveniles
Y las pieles curtidas
al fragor de la caña.
Acostumbrado el mazo
a golpear en las ansias
Se lavo en Los Haitises
la justicia la cara
En este grito simple
Porque siempre haya patria
Lavaremos las togas
con el agua sagrada
Y desde Los Haitises
rociaremos las Salas,
las Cortes, las Audiencias
y la historia pesada
que han cargado en sus hombros
los del surco y la azada.
Poblemos las mañanas
de abriles y noviembres
Hasta que nunca el mazo
se descargue en las ansias
Derramemos las calles,
desbordemos las plazas
Y la verdad del pueblo,
será la sentenciada.
Luis Carvajal





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